
Hola, Soy Víctor, Confie en Jesucristo hace 21 años, Tenia 17 años cuando lo hice y no sabía que hacer con mi vida, me sentia muy solo ya que creci sin mis padres, no sabia como encajar y no estaba seguro si la vida valia la pena. Luego de depositar mi fe en Cristo, lo hice mi mejor amigo y descubrí que Él se comunicaba conmigo a través de la Biblia y que yo podía dirigirme a Él a través de platicas en oración.
Desde esa fecha hasta hoy, nunca me he apartado de sus caminos, como jóven aprendí el valor de luchar contra la corriente, descubrí que la vida cristiana es alegre y contagiosa, que Dios te enseña a pasarla bien y a divertirte sin autodestruirte.
Te lo resumo de esta forma, antes de Cristo era como un rompecabeza desordenado y con algunas piezas perdidas, el me armo y me construyo las piezas que faltaban.
Silvia me atrapo hace 8 años y tenemos dos hijos: Silvia Eunice y Víctor Raúl. Vivimos en San Savador, El Salvador.
La razón por la que este blog se llama Extraordinario y Audaz.
Extraordinario significa: Exelente, único que no tiene igual y Audaz significa: Atrevido, Valiente
A mi no me cabe duda que Dios ha hecho al jóven de esa manera y yo deseo ser un instrumento para que tu lo creas y en lugar de pensar que no vales nada, que nadie te quiere o entiende, vivas siendo atrevido y de la forma que Dios te hizo para que seas parte de la visión de alcanzar el mundo con el Evangelio como lo abrace yo de tu edad, como lo hago hoy, y como lo hacen hoy en día muchos jovenes de las Iglesias Gran Comisión Latino América.
Eclesiastes 12:1. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos y vengan los ños en que digas: «No encuentro en ellos placer alguno»
Me encanta esa cita bíblica, es muy retante e inspiradora, pienso que como jovenes tenemos muchas ocasiones de caer, de apartarnos de Dios, de desobedecerle, mucha inexperiencia, y aveces irresponsabilidades, sin embargo llega un momento en nuestra vida en que nos damos cuenta que nada tiene sentido sin Dios, es en ese preciso momento en el que llegamos a entender la enorme necesidad que tenemos de él, y es una bendición enorme encontrar esa respuesta (necesidad de Dios) en nuestra juventud, ya que de esa forma podemos encausar toda nuestra energía en servirle, en buscarle y en dar nuestra vida a sus propósitos. así en nuestra adultez y vejez podemos regocijarnos de haber seguido el objeto por el cuál fuimos creados.-